La Navidad fuera de casa: Los dolores de la lejanía

La Navidad fuera de casa: Los dolores de la lejanía

Las nostalgias, las tristezas, los dolores del alma, las añoranzas, el sentido de vida, el proyecto migratorio, todo se pone en perspectiva en la época navideña.

Cuando se vive fuera de la cultura de origen, existen algunas épocas del año que se convierten en verdaderas situaciones de riesgo para el estado emocional de los inmigrantes. Una de ellas, de especial relevancia es la época de la navidad y año nuevo.

Navidad lejos de casa

Esta es una actualización de un artículo escrito hace ya unos años.

En el contexto de 2020, estas ideas cobran, no solo más sentido, ya que están relacionadas con los procesos migratorios y cómo las fechas especiales poseen una carga emocional muy potente, sino que al estar en un escenario de pandemia, con limitaciones para viajar y estar cerca de las personas que queremos en estas fechas, los dolores por estar fuera de casa pueden ser más agudos.

Ya no solo es que no estemos cerca de nuestros seres queridos, sino que hay un obstáculo real que hace que ni siquiera podamos considerar el estarlo.

Esta obligatoriedad de lejanía (aunque no fuéramos a viajar) nos puede hacer sentir aún más distantes de nuestra tierra y nuestras tradiciones.

Por otro lado, es posible que algunas personas, al contrario, vean en este impedimento un motivo para ensalzar su amor patrio y hagan una versión particular y muy sentida de sus fiestas de navidad. 

El choque emocional de la migración

Además del choque cultural habitual y permanente presente en todo proceso migratorio se presenta el choque emocional.

Cada cultura tiene una manera diferente de acercamiento entre las personas, de mostrar su afecto y su sensibilidad.

Desde culturas más frías donde el territorio vital es bastante amplio (territorio personal: Esos centímetros alrededor del cuerpo que nos hace sentir cómodos/incómodos ante la presencia de otras personas) a otras (generalmente las culturas latinas del sur) donde el acercamiento es constante, cada cultura tiene sus propias maneras de expresar los sentimientos y las emociones.

Ese choque emocional puede ser positivo si se tiene apertura mental y las habilidades necesarias para integrarse en la nueva cultura, o negativo si el choque cultural es tan fuerte que no se es capaz de procesar la nueva información produciendo trastornos físicos, psicológicos, sociales y espirituales.

Navidad Lejos de casa

Duelo migratorio

Las personas que han decido emigrar tienen que vivir y procesar el duelo migratorio que como todo duelo, se caracteriza por la pérdida de todos aquellos componentes de la cultura que sustentaban el bienestar emocional.

Según el especialista Joseba Achotegui, el duelo migratorio es parcial ya que no termina nunca de resolverse debido a que en realidad las personas no están muertas, pero tampoco se puede contar con ellas porque ya no hacen parte de la vida cotidiana.

Tanto el duelo migratorio, como el impacto emocional de la migración cobra especial notoriedad en determinadas épocas del año.

El día de la madre, del padre, San Valentín (en algunos países se llama el día del amor y la amistad), cumpleaños y otras fechas significativas se convierten en verdaderos factores de riesgo frente al proceso adaptativo de las personas migradas.

Especial relevancia cobra la época de navidad y año nuevo porque en estos días se encuentran simbolizadas muchas de las experiencias más gratificantes y profundas de las personas.

Factores como el encontrarse con la familia en torno a determinadas tradiciones, estar cerca de la mamá, el papá y los hermanos, las fiestas propias, las comidas típicas, sentir que esa red familiar y social sigue ahí para apoyar, dando esa sensación fundamental para el ser humano de hacer parte de algo más grande que sí mismo (O sea, haciendo parte de una familia, de un clan, de una tribu) son elementos que cobran sentido de nuevo cada vez que se acerca el fin de año y el comienzo de uno nuevo.

Maldita Navidad

Precisamente por la lejanía de los ausentes, para muchas personas los días navideños son un verdadero infierno emocional que puede agravar la situación psicosocial ya no sólo de los inmigrantes sino también de la familia en la cultura de origen.

Es necesario prepararse de alguna forma para que estas fechas se puedan vivir con la alegría que ellas mismas sugieren.

Navidad lejos de casa

Alternativas para enfrentar la Navidad estando fuera del país de origen

1. Asegura la comunicación con los tuyos. Si dejas el contacto para el día de navidad o año nuevo, las comunicaciones estarán colapsadas y además de no estar presente, tendrás la frustración de no haberte podido contactar.

No es lo mismo llamar un día antes o después, pero te asegura que lo has podido hacer.


2. Relativizar la importancia de las fiestas. Una capacidad de los seres humanos es darle el significado que queramos a cada experiencia, por más anclada que esté  en nuestras vidas.

Si tú le das mucha importancia a la navidad y no la puedes vivir con quien quieres y como quieres, tu frustración será mayor.


3. Reconstruye tu red social. No es lo mismo, pero si puedes pasar la navidad con tus nuevos amigos(as), los que has hecho en la nueva tierra, atenuarás los efectos de estar lejos.


4. Crea tu propia tradición. Si tu migración es de larga duración, en vez de estar lamentándote por las tradiciones que no puedes vivir, crea unas nuevas, con tus nuevos amigos o con tu familia más cercana.

Y si estás solo(a) busca asociaciones, celebraciones públicas o actividades especiales que te permitan ver estas fiestas con otros ojos.

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