¿Cómo está cambiando la IA nuestra forma de movernos?

¿Cómo está cambiando la IA nuestra forma de movernos?

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Para que contextualices adecuadamente esta quinta parte es necesario que primero hayas mirado el video y los capítulos anteriores. Puedes ir directamente haciendo clic en los números. 1234

En la cuarta entrega, que puedes verla aquí, nos encontramos con la estremecedora realidad de que es y será posible tener conversaciones muy parecidas a las que tenemos con los otros humanos, gracias a que las máquinas serán capaces de debatir. Debatir supone que pueden analizar todos los matices de una conversación y de un tema y podrán generar una opinión particular al respecto. A diferencia de nosotros (no soy un bot escribiendo esto, ni tampoco asumo que un bot lo esté leyendo) las máquinas con IA extractarán a partir de cientos de documentos una síntesis que evalúa casi todo lo “evaluable” y su criterio será mucho mejor formado que el nuestro. Ya hicimos algunas de las preguntas que esta realidad va a suponer.

Dolor de cabeza, la movilidad humana

Uno de los temas donde la IA se ha hecho más visible en los últimos años es cómo ésta va a ayudar a la movilidad humana.

Para algunas personas hay temas más importantes que hablar de coches y de aparatos para transportarnos pero el tema es gigantesco. Para quienes trabajan permanente en las grandes ciudades los trayectos entre sus sitios de residencia y sus puestos laborales se han convertido en una tortura.

 

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¿Cómo es posible que nuestra muy “evolucionada” humanidad, en las ciudades gaste 4 horas de su vida cuando están despiertos en desplazarse?

¿Cómo afecta esto a la productividad general de un país?

¿Cómo afecta a la productividad personal?

¿Qué incidencia tiene esto en la salud mental de las personas y a su vez cómo se refleja esto en sus puestos de trabajo, en su familia, en sus universidades o sitios de reunión?

Quienes hemos tenido esta experiencia, mirando desconsolados cómo delante de nosotros hay kilómetros de coches en un atasco (o en un trancón como dicen en otros lugares), es inevitable que se desempolven algunas de nuestras preguntas existenciales sin resolver.

¿Cómo hemos llegado a este punto en nuestra evolución?

¿Es esto vida?

¿Para esto me conseguí un coche?

¿Por qué no nos dicen qué está pasando allá adelante?

¿Cuándo le pondrán alas a los coches para no pasar por esta tortura?

¡Si por lo menos pudiera utilizar este tiempo haciendo cosas más productivas!

Con el transporte público (TP) el asunto también tiene gran envergadura. Desincentivar el uso del coche (o dejarlo de utilizar por obligación cuando hay huelgas o disposiciones legales) ha mostrado que el TP es frágil. Meterse al metro o a un autobús en las horas punta puede ser, literalmente, una odisea. Y si ya es una experiencia, casi degradante en ciertos momentos del día, en países con transportes dignos, imagínense lo que puede ser en ciudades donde tanto los autobuses como el metro (si es que lo hay) parecen anclados en la prehistoria con todos los riesgos para la integridad física que esto supone.

¿Y el tema ecológico?

Y luego está el medio ambiente. Una de las industrias que más aporta contaminación es la automotriz. Es vital transforma esta industria para que las ciudades puedan ser sostenibles. Probablemente te suene que hace poco han “trasladado” una ciudad completa porque, entre otras cosas, ya era invivible desde el punto de vista ambiental. 

Es el caso de Yakarta, capital de Indonesia, que una combinación de problemas de movilidad, contaminación e inundaciones ha llevado al presidente a decidir cambiar de emplazamiento a esta ciudad. Casi todos tenemos claro (menos nuestro muchacho de pelo naranja y sus secuaces) que el cambio climático es una urgencia, así que no me extenderé más en esto.

Una de las patatas(papas) calientes para nuestros políticos

Las administraciones públicas tienen un reto fundamental con el tema de la movilidad porque combina muchos de los índices de calidad de vida. Las ciudades han de ser viables, sostenibles, heredables para las próximas generaciones, deben ser saludables y es ahí donde entra la IA. Es un terreno de actuación para las máquinas muy potente por varias razones. Impacta directamente en la calidad de vida de las personas, mueve mucho dinero del presupuesto público, sus cambios son muy visibles (así que darán muchos votos) y cualquier estrategia que demuestre ser efectiva cambiará nuestra manera de pensar y sentir las ciudades. Uno de los lemas es convertir las ciudades en espacios para las personas, no para los coches, pero curiosamente, estaremos llenos de máquinas. Se supone que lo más ecológicas posibles.

Intro video.

La IA y la movilidad: Los automotores autónomos (AA)

He preferido esta palabreja que está cayendo en desuso de “automotor” porque no se trata solo de coches o carros autónomos. Como lo dice el video, muchas máquinas serán las encargadas de hacer algunas funciones que solíamos hacer los humanos. Ya está sucediendo con los drones de Amazon entregando sus paquetes, o con pizzerías entregando sus pedidos, o la muy probable vuelta de tuerca de robots policía que van en coches autónomos a hacer las labores propias de ese cuerpo de seguridad.

Como lo señala el video, el anhelo de que nuestros automotores para el transporte tengan “vida propia” es un sueño viejo que cada vez se hace más realidad. Las grandes corporaciones tecnológicas vienen ensayando hace varios años prototipos donde solo tengamos que sentarnos, decir en voz alta hacia dónde vamos y recostarnos en un cómodo asiento con la seguridad de que nuestro viaje no solo será placentero sino seguro.

El gran problema de la seguridad

Para quienes conducimos de manera automática hace tiempo que no somos conscientes de los cientos de millones de micro-decisiones que tomamos a la hora de conducir. Simplemente subimos al coche y arrancamos de una manera prácticamente inconsciente. En general ese automatismo ha incorporado una serie de comportamientos para una conducción segura no solo para quienes están dentro sino también para los demás coches y los peatones.

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Esa seguridad es uno de los temas vitales de los automotores autónomos. Si no hay un ser humano detrás del volante (o lo que sea) aplicando criterios sensatos y legales de seguridad para todas las personas involucradas en el acto de movilizarse,

¿Cómo garantizamos que si lo hace una máquina seguirá siendo igual o mejor en términos de seguridad física?

El tema ético y los accidentes

No es solo el tema de seguridad, hay un trasfondo jurídico y ético en los AA.

Si hay un accidente, frente a la ley ¿Quién es el responsable?

Si se debe tomar una decisión en cuestión de milésimas de segundo, qué criterio seguirá la máquina con IA para determinar, por ejemplo, si atropella a una persona y no a un perro.

Posiblemente alguien rápido pensará, pues al perro. Pero resulta que hoy los tiempos son diferentes. 

Quienes programan y quieren programar son seres solitarios, más conscientes de muchas cosas, entre ellas de que toda vida es igualmente importante, que el “especismo” es tan perjudicial como el racismo. Así que no tengo tan claro que la decisión sea salvar “por defecto” a los humanos.

Las alternativas de desarrollo de los AA

Vamos a asumir que el tema ecológico está incorporado. Con este supuesto como telón de fondo, las posibilidades para los AA son:

–  Adaptarse a las caóticas realidades de las ciudades, “aprendiendo” a ser seguros.

–  Salirse de la red de calles y carreteras. Básicamente, volando.

Así que ya puestos a soñar ¿Por qué no un AA que vuele?

Como en las películas futuristas, el caos volverá. Habrá que legislar para determinar por dónde, cómo, a qué altura y con cuáles reglas de circulación nos regiremos. En las carreteras convencionales las posibilidades de cambiar bruscamente de dirección por una eventualidad son solo 3 y con un poco de suerte 4. Esas tres opciones son, a la derecha, a la izquierda o frenar. La cuarta sería, si el tiempo lo permite ir marcha atrás, en reversa. Con los AA voladores podremos incorporar varios movimientos más, arriba, abajo, tirabuzón en varias direcciones y si me apuran unos cuantos años más adelante podremos incorporar la teletransportación.

Rodney “en el mundo real funciona cuando no importa si falla”. No es lo mismo que un pequeño electrodoméstico falle y haga movimientos fallidos a que un coche autónomo haga lo mismo y mate a decenas de personas.

¿Pueden los terroristas manejar un coche desde su teléfono a cientos de kilómetros de distancia?

Eso es un uso extremos que sucederá sí o sí (o ya está sucediendo) porque los seres humanos somos hermosos e inteligentes para unas cosas pero estúpidos para otras. Los AA, voladores o no, tienen un potencial de daño inmenso, y dudamos que esta generación de seres con el pelo naranja sea la última que exista.

Ya ha habido accidentes de AA con víctimas mortales que hacen cuestionar la fiabilidad de éstos. Si no podemos garantizar la seguridad, ¿Para qué los hacemos? ¿Los hacemos o no los hacemos? Esta es un pregunta absurda, se harán y punto. El coste de vidas humanas en el proceso de desarrollo está calculado. Al final la venta de estos AA será una estadística y los presupuestos se firmarán. Será algo como “las muertes por accidentes con automóviles son 40.000 en el año, con los AA se estima que esas muertes serán solo de 1000”. Una impresionante cifra de eficiencia que le gana en mucho a la estupidez humana.

El reto técnico de los AA

Básicamente son tres: Percepción, Predicción y Planificación.

Percepción: ¿Qué está “viendo” la IA?

Predicción: ¿Cómo interpreto los comportamientos de los otros vehículos y cómo reacciono a contingencias?

Planificación: ¿A dónde voy? ¿Cuál es la ruta más corta, eficiente y cómoda para ir del punto A al punto B?

Un reto aún más complejo que tienen los AA es, como dice Raj Kapoor, Director de estrategia de Lyft, “entender el contexto social que damos por sentado. Si vemos unos niños que vemos a un lado del camino jugando al fútbol, entiendes que la pelota puede irse a la calle”.

Kapoor es optimista porque asume que como las IA tendrán capacidad de aprendizaje podrá ser capaz de superar todos estos retos.

¿Cuántos morirán mientras se optimiza esta curva de aprendizaje de la máquina? Está por verse. Una mala noticia: Ocurrirá. Una buena noticia: A largo plazo mejorará los índices de mortalidad en las calles.

Como dice el video de IBM, 1 de cada 4 años en una década no necesitará un humano conduciendo. Las ciudades cambiarán. La movilidad cambiará. El medio ambiente, el planeta podrá respirar. ¿Llegaremos a tiempo a esta asombrosa utopía en las ciudades?

¿Cambiaremos el modelo de pensamiento con respecto a los automóviles?

El video sugiere que no querremos tener sino usar un AA.

¿Estamos preparados o preparándonos para otra forma de prestigio social basado en el uso y consumo inteligente de las cosas en lugar del “tener”, de la acumulación de posesiones?

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