Sobre el hambre y la locura según Steve Jobs

Jobs9En su famoso discurso en la Universidad de Stanford, Steve Jobs dejó algunas reflexiones dignas de pasar a la historia, y con ese acento inspirador propio de las personas que han encontrado otra manera de hacer las cosas.

Habló sobre el amor y la pérdida, sobre como conectar los puntos para darnos cuenta que lo que aparentemente no tiene sentido, o nos hace daño en un primer momento, puede ser sólo porque no vemos al todo del que hace parte; habló de la muerte y dejó una frase que es el objetivo de este artículo: “Sigue hambriento, sigue alocado” .

“Sigue hambriento”

Esta imagen, tomada del ámbito nutricional y biológico es usada como recurso literario para significar que aquellas personas que están saciadas, generalmente cambian el ritmo de vida. Es un asunto puramente lógico, si tenemos hambre, comemos, y una vez que lo hemos hecho debemos parar, porque estamos saciados. Aunque puede parecer un asunto meramente biológico, aspectos emocionales siempre están en juego en la satisfacción de esta necesidad. Por ejemplo, un alto nivel de estrés puede llevar a las personas a comer más de la cuenta o a estar inapetentes. Las personas con desordenes alimentarios (anorexia, “vomiting”, bulimia, obesidad), expresan de manera mucho más dramática la relación entre los ámbitos emocionales, neurológicos y biológicos.

hambre10Sin embargo, esta figura nos remite a la idea de quien está saciado se acomoda, se vuelve más lento y puede desarrollar una falsa sensación de seguridad. “Seguir hambrientos” nos invita a seguir buscando nuestros objetivos, a no resignarnos, a seguir pa´lante.

En el ámbito deportivo, sobre todo en el de la alta competición, esta figura literaria se usa constantemente para hablar de aquellos equipos o deportistas que tras una racha consecutiva de éxitos pueden “relajarse” y dejar de ser competitivos porque ya han conseguido lo que muy pocos. Así que “seguir hambrientos” es una fuerza que refuerza la inconformidad y lucha contra el estancamiento. Estar hambrientos nos moviliza, hace que rebusquemos en nuestros recursos internos para ponernos en marcha tras lo que aún nos falta por alcanzar o por superar los límites de nuestra propia imagen personal acerca de lo que somos capaces de ser y hacer.

“Sigue alocado”

Steve Jobs seguramente fue calificado en muchas ocasiones como un loco, un innovador que supo ver más allá de lo establecido. Seguir alocados significa, entre otras cosas que no renunciemos a la posibilidad de ser diferentes, no por el hecho del reconocimiento social, sino porque no nos conformamos con lo que hemos heredado y nos planteamos objetivos de autorrealización. Si ésta fuera una meta demasiado grande, bastaría con que “seguir alocado” significada no ser diferente sino establecer una diferencia, por supuesto hacia el lado positivo de las cosas.  Con seguridad que muchos maleantes han establecido una diferencia en la vida de muchas personas, (como los grandes estafadores de guante blanco y puestos públicos) pero llegados a este punto, y en aras de contribuir con el bienestar de la humanidad, el llamado a “seguir alocado” es una invocación a la innovación, a romper algunas reglas, a rebelarse, a reconocer nuestra tendencia hacia la libertad de nuestro ser. Si sólo marcar una pequeña diferencia positiva en nuestra vida o en la de los demás es también un objetivo muy ambicioso, se me ocurre que una tercera posibilidad, que a lo mejor está incluida en las anteriores es que hagamos una pequeña locura al día, algo que nos saque del marasmo que la vida del estrés y las carreras nos llena de rutinas sin sentido en un panorama de seres aborregados por la sociedad de consumo. Una pequeña locura, saltar cuando nadie se lo espera, ser especialmente amable con quien nos trata de manera brusca, bailar con tu pareja sin ningún motivo, sentarse en un banco de algún parque sin que haya premeditación en tan simple acto. Algo, cualquier cosa, sencilla pero alocada que nos insufle una conexión con la parte divertida de la vida.

¿Cómo crees que el hambre y la locura puedan ser nuestras consejeras?

Persona, Papá, Escritor y Psicólogo ColomboEspañol, Máster en Intervención Estratégica Breve y Experto en Intervención Transcultural. Actualmente reside en Medellín, donde atiende consulta particular y asesora diversas organizaciones

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