¡Aunque no quieras!: Reclutamiento forzado de niños y niñas – Segunda Parte

Esta foto está tomada del artículo de la Revista Semana de Colombia con fecha 01/07/2006. Puede ver el artículo completo en este enlace: http://www.semana.com/nacion/articulo/farc-reclutamiento-de-menores/79755-3

Esta foto está tomada del artículo de la Revista Semana de Colombia con fecha 01/07/2006. Puede ver el artículo completo en este enlace: Infamia: los abusos físicos y sexuales a las niñas en las FARC

Para contextualizar adecuadamente este artículo, te recomiendo que leas la primera parte aquí.

Abro paréntesis: Al momento de publicar este artículo, han pasado 36 horas después de que en un plebiscito, un porcentaje del 18,42% del potencial electoral colombiano le ganara al 18,27% en la negativa a aceptar los acuerdos de fin del conflicto entre el Gobierno del Presidente Santos y la Guerrilla de las Farc, teniendo como consecuencia un panorama de incertidumbre acerca de lo que pasará con dicho proceso y con la Paz en Colombia. Una de las medidas que se quedará congelada con ese NO es la  entrega de niños y niñas por parte de esta guerrilla. Pueden ver una reseña al respecto en este artículo del periódico EL TIEMPO de Colombia, haciendo click aquí). Si se preguntan dónde está el resto de los porcentajes, quien ganó con amplia mayoría fue la abstención, más del 63%.  Cierro paréntesis

Aunque en la mayoría de las regiones del mundo donde son utilizados menores para la guerra, se desconocen las cifras reales, sí existen algunas estimaciones que es importante señalar para que nos demos cuenta de lo dramático de este asunto. Sobre el asunto del número y las estadísticas y para no repetirnos, permítanme citar textualmente un artículo de Chema Caballero, aparecido el periódico El País de España, del 10 de Febrero de 2014:

La cuestión del número:

Es difícil establecer una cifra exacta de menores soldados en el mundo. En países donde no existen registros civiles o llevan muchos años en guerra, por ejemplo, es complicado contar con verdaderas estadísticas. Existe también el caso de aquellas personas que empiezan a luchar como niños y crecen dentro de las guerrillas. Además, hay que tener en cuenta que los grupos que mayoritariamente utilizan menores se mueven en zonas de difícil acceso y, normalmente, ante inspecciones de observadores internacionales, tienden a esconderlos.

Por eso, se habla siempre de estimaciones y estas se mueven desde los 250.000 a cerca de 300.000, de los cuales el 40 % serían niñas, las cuales también son utilizadas como esclavas sexuales, aunque cada vez hay más informes que recogen el abuso sexual también de varones.

Es muy importante especificar que existe un alto número de niñas porque normalmente, al hablar de menores soldados surge la imagen de un varón empuñando un arma, idea que no es del todo exacta porque también son muchas las niñas que toman parte en los conflictos, de una u otra manera. El haber cerrado los ojos a esta realidad, durante mucho tiempo, hizo que ellas, las niñas soldados, se volvieran invisibles y, consecuentemente, quedasen al margen de los procesos de desarme, desmovilización, rehabilitación y reinserción (DDR), condenándolas a la marginación y obligándolas a prostituirse para poder mantenerse a sí mismas y a los hijos frutos de los abusos sexuales sufridos.

young-child-1166349Es importante señalar que para ser considerado un niño o niña soldado no es necesario que el menor de 18 años participe en combates. Los menores también pueden ser utilizados como porteadores, cocineros, espías, para fines sexuales…” (Pueden ver el artículo completo aquí)

En Colombia, alunas organizaciones hablan de lo mismo: La dificultad de establecer cifras exactas. Sin embargo, existen varios documentos y artículos bastante ilustrativos sobre este drama.

Quiero resaltar el trabajo del grupo de investigación dirigido por la Dra. Natalia Springer que socializa en su sitio el Centro Nacional de Memoria Histórica, con el sugestivo y acertado nombre de “Como Corderos entre Lobos” (Del uso y reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en el marco del conflicto armado y la criminalidad en Colombia). Según este estudio, revisando la base de datos de 10.372 desmovilizados se encontró que entre las FARC, el ELN, las Autodefensas, muchos de sus combatientes entraron a sus filas aún siendo menores. En concreto, un 50,14% a las FARC, un 52,3% al ELN y un 38,19% a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Pueden descargarse el informe completo aquí.

A estas alturas es conocido de la opinión pública que uno de los compromisos del acuerdo de la Habana entre las FARC-EP y el gobierno del Presidente Santos de Colombia ha sido la separación de los niños y niñas del conflicto y destinar los recursos necesarios para su reintegración a la vida civil.

Pero sí se quieren percatar del juego de cifras que el tema tiene, pueden consultar el artículo del periódico El Espectador de Colombia para entender que estamos lejos de ponernos de acuerdo sobre una cifra. Este artículo se llama “La realidad oculta de los niños reclutados”.

Y aquí saltamos a otro tipo de reflexión. Las administraciones públicas, las mismas ONG’s, se han  fundamentado (con una lógica sensata en muchos casos y otras interesada, en muchas otras) de basar sus acciones en datos. Es un caballito de batalla de los gobernantes. Cuando se gobierna, se buscan medidas que afecten positivamente a la mayoría. Como sabemos, a las minorías, o las problemáticas que afectan a unas minorías,  les toca luchar con uñas y dientes para que sus necesidades sean atendidas. Parece lógico e inobjetable: Si tengo datos en la mano, sabré cómo actuar. Pero también como sabemos, los datos pueden ser manipulados para vender la impresión de que un problema es más grande de lo que es o más pequeño. No es éste el momento de este debate, pero sí quiero llamar la atención acerca de la laxitud moral y de responsabilidad que algunos gobernantes y agentes sociales sienten cuando no hay una “masa crítica de personas” que estén padeciendo lo mismo. Este estilo de gobernación por datos y positivista, deja ciegas a las administraciones para intervenciones más humanísticas y puntuales.

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Persona, Papá, Escritor y Psicólogo ColomboEspañol, Máster en Intervención Estratégica Breve y Experto en Intervención Transcultural. Actualmente reside en Medellín, donde atiende consulta particular y asesora diversas organizaciones

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